El resonante cierre de
Megaupload abre unos cuantos temas para considerar. Por un lado, parece marcar
un antes y un después en el ejercicio de compartir archivos indiscriminadamente
y en forma casi anónima. Archivos que -en muchos casos-, han resultado objetados
por sus legítimos propietarios desde el punto de vista de los derechos de autor.
Pero ésta es sólo la superficie. Si ahondamos un poco más en el episodio,
veremos que el rol que ocupaba el coloso de las descargas era un rol considerado
fundamental en los tiempos que corren. Megaupload era una empresa de Cloud
pionera, anterior incluso al concepto de Cloud Computing. Y, a juzgar por el
volumen de transacciones, la más popular.
¿Cómo va a impactar su caída en los clientes que no infringían la ley? Y me
refiero a aquellas empresas medianas, pequeñas o familiares, y también a los
profesionales independientes que utilizaban sus servicios legalmente abonando un
fee mensual o anual que los acreditaba como usuarios Premium. Hoy, todos ellos
han entrado en un limbo jurídico que los separa de su información de negocios.
Esto sólo puede perjudicar la reputación de otras empresas similares generando
mayor inseguridad. ¿Hasta qué punto su información clave está a salvo en las
empresas que prestan servicios de Cloud? Inclusive, algunos periodistas
especializados señalaban en sus artículos que ahora hasta se sentían inseguros
por tener “algunos documentos importantes en Google Docs”.
Probablemente las secuelas del cierre de Megaupload no afecten tanto a las
empresas más grandes y respetables, pero lo cierto es que para los clientes una
sombra de duda se ha posado para siempre en este tipo de servicios. La
experiencia les ha demostrado, de la manera más drástica, que aún un gigante de
la Nube puede derrumbarse en apenas un día arrastrando en su caída sus archivos
más preciados. Muchos de ellos, difícilmente vuelvan a confiar en el modelo de
negocios que hizo rico a Kim Schmitz. Cabe preguntarse entonces, ¿qué
alternativas se abren a partir de esta nueva Internet, más estricta y menos
anónima?
Es sabido que, en tecnología, cada tanto un nuevo paradigma reemplaza al
anterior en términos de eficiencia y confiabilidad. En esta nueva etapa,
probablemente los usuarios que opten por compartir archivos de dudosa
procedencia opten por los servicios descentralizados, como las redes
peer-to-peer. Pero, ¿qué alternativas se abren para todas las empresas que se
manejan dentro de la ley? Estos ámbitos del P2P no les ofrecerán mayor seguridad
que las empresas como Megaupload, sino más bien todo lo contrario.
Una alternativa válida que surge para todos ellos en estos tiempos de
incertidumbre es el concepto de Nube Personal (Personal Cloud). ¿En qué consiste
esto de la Nube Personal? Sencillamente, en compartir una instancia de
almacenamiento interconectada, confiable y privada. Inaccesible para todos
aquellos que no estén habilitados para acceder a la información. Porque la única
certeza que nos deja el episodio Megaupload es que difícilmente las empresas
vuelvan a depender de servicios que pueden desaparecer de la noche a la mañana
llevándose con ellos la información más preciada, sin posibilidad alguna de
recuperarla.
Vicepresidente de Ventas de Iomega para América Latina