Elías Puente Director Consultoría, IBM de Venezuela
El mundo muy pronto tendrá que tomarse muy en serio una
cuestión de la que ha logrado desentenderse durante el último siglo: la gestión
del agua.
En los últimos 100 años, la utilización global del agua ha
aumentado al doble de rápido que el crecimiento de la población. Las condiciones
de sequía de largo plazo serán definitorias para las vidas de muchas personas en
todo el mundo. Mientras tanto, en un planeta cada vez más poblado e
industrializado, el agua será un recurso cada vez más exiguo.
En el marco del Día Mundial del Agua, celebrado por Naciones
Unidas el 22 de marzo, algunos datos básicos ponen en perspectiva esta cruda
realidad. La mayoría de los tres mil millones de personas que se proyecta se
agregarán a la población mundial a mediados de este siglo nacerán en países que
ya experimentan la escasez de agua. En 2025, se estima que dos tercios del globo
se enfrentarán a la escasez de este recurso.
Si bien debemos seguir mejorando el acceso al agua, es
necesario que las sociedades también estudien la manera de administrarla. Porque
en casi todos los casos actualmente los sistemas diseñados para el manejo del
agua – alcantarillado, agricultura, industria – la desperdician. En algunas
áreas, hasta 50% del agua que fluye por un sistema se pierde debido a
filtraciones y deficiencias en la infraestructura.
El problema es que durante demasiado tiempo no se ha hecho
nada por medir y monitorear el agua. Hasta hace poco, en la mayor parte del
mundo, había pocos motivos para tomar estos pasos básicos. El agua era un
commodity. Era barata. Pero ahora, los días de las fuentes de agua fácilmente
disponibles están llegando a su fin.
Los niveles acuíferos ya están cayendo masivamente en países
como China, EEUU e India, debido a un sobre-bombeo para usos industriales,
agrícolas y residenciales. Un resultado podría ser una merma en los cultivos
alimenticios en algunos países, consecuencia que tendrá un impacto mayor que en
el pasado debido a los fuertes vínculos que la globalización está forjando entre
economías y comunidades.
Sin embargo, basta tener una comprensión básica de cómo se
está utilizando, gastando o contaminando el agua para revertir la ecuación y
administrar el agua en formas mucho más inteligentes. Las empresas y los
organismos gubernamentales de todo el mundo están comenzando a definir cómo será
la era de la gestión del agua. En el centro de estos nuevos sistemas se
encuentran los datos. Al medir y monitorear el agua, podemos analizar dónde se
pierde y cómo se contamina, y crear modelos de la mejor forma de usarla y
protegerla.
Las compañías de administración de residuos y de agua, por
ejemplo, están empezando a usar el análisis, las tecnologías de mapeo y los
medidores inteligentes en hogares y empresas para crear sistemas que predigan
problemas antes de que se produzcan, en lugar de después del hecho. Estos
sistemas pueden identificar rápidamente problemas tales como una rotura en un
caño maestro de agua, una filtración lenta o un peligroso desborde de la red de
alcantarillado, lo cual permite salvar recursos hídricos preciosos. Estamos
trabajando con la ciudad de Shenyang, en el noreste de China, en el análisis de
datos de los sistemas de alcantarillado y tuberías de agua para determinar dónde
se están produciendo las pérdidas y cómo puede mejorarse el acceso a agua
potable limpia.
Otras comunidades están implementando sistemas sofisticados
para el monitoreo de sus fuentes de agua limpia, conectando información sobre
datos cambiantes del clima, niveles de contaminación e incluso reservas
ictícolas. Usando sensores inalámbricos y sistemas de medición avanzada, algunos
están rastreando el agua a medida que fluye por cañerías de transmisión a los
distribuidores que abastecen a empresas, hogares y productores rurales. Al
proporcionar a cada uno de los actores que intervienen en el sistema de agua
información en tiempo real sobre los flujos de ríos y presas, la calidad del
agua e incluso informes meteorológicos, se les brinda los conocimientos que
necesitan para comenzar a usarla con más eficiencia y aprender a priorizar el
uso del agua en distintos momentos.
La información, después de todo, es poder. El paso simple de
usar medidores inteligentes en el hogar para dar a los consumidores una idea de
su consumo de agua puede tener un impacto real. Una vez que los consumidores
obtienen información detallada, tienden a cambiar sus hábitos y a ser más
eficientes.
Como el agua ha sido tan abundante para muchas sociedades,
empresas y productores agrícolas, es poco lo que se ha hecho por comprender este
recurso. Este tipo de comportamiento rápidamente va a quedar en el pasado. En
momentos en que la demanda de agua aumenta, el mundo debe ser más consciente de
un recurso que se vuelve cada vez más precioso. Conservación, eficiencia,
protección. Estas van a ser las prácticas estándares para administrar el agua de
ahora en más. Para poner estas prácticas en marcha, recolectar datos será tan
esencial como recolectar agua.