Una vez más, Steve Jobs y su tropa en Apple sumieron al mundo
en una histeria colectiva al mostrar su nuevo juguete, un iPod gigante que se
presenta bajo el nombre de iPad —han cambiado la “o” por la “a” y se han quedado
tan frescos—. El dispositivo saldrá al mercado en marzo a nivel mundial, dice la
empresa californiana, y los usuarios contarán con dos versiones que a su vez
tendrá tres sub-versiones. La primera versión vendrá con Wi-Fi y con tres
niveles de memoria: 16 GB, 32 GB y 64 GB. La segunda versión viene con Wi-Fi y
3G, y los tres niveles de memoria. Los precios del dispositivo empiezan en 499
dólares en su versión más simple, y llega a los 829 dólares en su versión más
completa —los precios son para Estados Unidos y pueden servir de referencia para
otros mercados con cargas arancelarias elevadas en las importaciones—.
El revuelo en el mercado es considerable. Apple primero
demostró cómo se podía ganar ingresos con la música a través de Internet con el
iPod, destrozando a todos los fabricantes de MP3. Luego apareció con el iPhone,
dándoles una lección magistral a todos los fabricantes que llevaban años en el
sector. Y ahora aparece con un dispositivo que posiblemente tenga como víctima a
los netbooks y obligue a los “ebooks” a evolucionar en prestaciones para poder
competir con este dispositivo. No olvidemos que tanto en el caso del iPod como
en el del iPhone, Apple no utilizó el precio como factor para conquistar
mercado; todo lo contrario, su conquista siempre se produce con los precios más
caros de plaza.
Por ahora, sólo AT&T en Estados Unidos venderá este
dispositivo con conexión a su red 3G —lo que le faltaba para acabar de
congestionarla— y los ejecutivos de Apple esperan que para julio de este año
haya más operadores vendiendo el terminal con la conexión 3G. El único
inconveniente es que el equipo no tiene funciones de teléfono —tampoco tiene
integrada una cámara—.
Para los operadores, todos aquellos que han vivido el éxito
de ventas del iPhone, este dispositivo vuelve a ser un dulce que difícilmente
despreciarán. Operadores como Verizon Wireless en Estados Unidos o Vodafone en
Europa seguramente reconsiderarán su postura ante los productos de Apple, de
hecho, ambos ya lo han hecho: Vodafone lanzándolo en el Reino Unido hace dos
semanas, y Verizon Wireless esperando a que Apple le ofrezca una versión
CDMA2000.
El dispositivo ataca un segmento de mercado en desarrollo
como es la venta de contenidos digitales, como libros o periódicos o videojuegos
de alta calidad, por lo que el equipo entra en el rango de aparatos intermedios
con conectividad, que tan bien encaja en la nueva estrategia de los operadores
de conectar a sus redes cuanto chisme electrónico exista en el mercado.
El problema inicial podría aparecer por la necesidad del
usuario de contratar otra tarifa de datos para este dispositivo. Los dueños de
iPhone deben formar contratos con los operadores que incluyen en casi todos los
casos un consumo mínimo de datos. Esto implica que los usuarios de AT&T que
tengan iPhone deberán abonar una tarifa adicional para que el iPad se pueda
conectar a su red —en mercados donde el iPhone puede hacer “tethering”, el
propio teléfono podría funcionar como módem externo, aprovechando su bloque
mensual de datos—.
Así, pues, el dispositivo es atractivo en cuanto que abre
nuevos caminos para los operadores, pero no necesariamente con Apple. No
tardaremos en ver fabricantes de todo tipo intentando replicar este modelo,
donde un dispositivo tableta de pantalla táctil cuenta con una oferta de venta
de servicios a través de Wi-Fi o de las redes de los operadores móviles. Por lo
que, para los operadores, la aparición de este nuevo artilugio les genera valor,
porque contarán con mayor gama de dispositivos intermedios, como sucedió no hace
mucho con los netbooks.
Apple vuelve a marcar el camino, y ya es la tercera vez;
quizá otros fabricantes y operadores deberían empezar a tomar las riendas del
sector.
Esta nota/artículo ha sido originalmente publicado por www.caracasdigital.com, el 26 de Enero de 2010..
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